Nadie se imaginaría que esta despampanante venezolana fuera una de las artistas más humildes y simpáticas de este medio artístico, a pesar de su increíble belleza y talento.
1. ¿Cómo surgió esta oportunidad en el extranjero?
Fue un acuerdo entre mi ex-manager Rafael Monzant “Winborg”, que en paz descanse y Lorena Scott para que viniera a Colombia a realizar el casting para Flor Salvaje. Al principio no sabía mucho de qué se trataba este proyecto y realicé tres castings para tres personajes diferentes. Primero, hice el de Clara y el de Calzones. Mientras esperaba, se me presentó un nuevo proyecto con Venevisión, en mi país, y aún no recibía respuesta por parte del proyecto de Flor Salvaje. Un día, estando en vacaciones, me llama “Winborg” a decirme que tenía que irme a Colombia de inmediato porque querían que realizara mi tercer casting para el personaje de Zahra. Sin pensarlo me fui a Colombia, porque sentía que esta oportunidad no la podía dejar pasar. Después de dos días de agonía y sin comer esperando la respuesta del casting, finalmente me dijeron que había quedado seleccionada. En ese momento brinqué, lloré de la emoción…!ya no sabía qué más hacer!
2. Tus experiencias actorales han sido básicamente en Venezuela, ¿Qué diferencias consideras que existan entre el sistema actoral colombiano y el venezolano?
Aquí en Colombia son muchas horas de trabajo y tienes un tiempo limitado para un proyecto, pero definitivamente valen la pena al ver la reacción que está teniendo la gente con la novela, además de recibir buenas noticias como que alargaron la novela 30 capítulos más y también que mi gente de Venezuela me va a poder ver en la novela, pues se estrenará en 2 semanas a través del Televen.
Esto nos da muchos más ánimos de seguir trabajando. Otro detalle que ha sido un poco complicado para mí, es la modulación y el tener que pronunciar todas las letras. Aquí es cuando te das cuenta cómo los venezolanos nos comemos y digerimos casi todas las letras (risas). Ahora entiendo el énfasis que nos hacían en Venezuela de tener una buena pronunciación.
3. En esta novela compartes set con otros venezolanos, ¿te sientes quizá un poco mas cómoda o suelta por el hecho de tenerlos allí?
La verdad me siento muy cómoda trabajando en esta novela, pues estoy bajo la pluma de Perla Farías con quien ya había tenido la oportunidad de trabajar en mi país ¡Me encanta como escribe y su gran visión! ¡Trabajar con ella es el máximo orgullo para mi! Tener quien te entienda palabritas o expresiones que en el otro país no entienden, resulta súper cómodo. Por ejemplo, trabajar con Indhira Serrano es como estar en familia. Con ella compartí pasarelas en Venezuela, así que ella entiende el sistema de trabajo de los dos países y me da tips de cómo trabajar en Colombia. Con Monica Spear y Claudia La Gatta es rico poder compartir y echarnos cuentos.
4. ¿Háblanos de tu personaje en Flor Salvaje, Zahra? ¿Qué retos a nivel actoral te ha traído este personaje?
Con Zahra soy contrafigura de la novela. Me enamoré de este personaje desde el momento que hice el casting. Es un personaje encantador y con muchísima fuerza. Endurecido, pero muy sensible a la vez por todas las cosas que le ha tocado vivir y esto la hace muy sabia. Es la encargada de un prostíbulo y a pesar que trata de alejarse de este mundo, circunstancias de la vida la llevan de vuelta a prestar sus servicios. Su mensaje es que detrás de todas las vivencias, siempre hay un motivo, una moraleja y un aprendizaje.
5. Pocos meses atrás perdiste a un gran amigo y mano derecha, ¿qué significaba Rafael Monzant “Winborg” para ti?
¡Wow! Winborg era mi hermano, mi amigo, mi todo. Fueron casi 15 años juntos y aún no puedo creer que este muerto por consecuencia del hampa en mi país. Era muy alegre, trabajador, lleno de vida y energía. Me cuidaba y me protegía a nivel personal y profesional. Sufría y vivía mis alegrías y dolores conmigo ¡Era hasta el tío favorito de mi hijo! Fue como si de la noche a la mañana me quitaran un dedo o una mano. No hay nadie ni habrá alguien como él.